Mi primer contacto con el yoga fue gracias a Alicia. En el trabajo nos ofrecieron unas clases de yoga a la hora de la comida; habría dos días a la semana, un día Hatha Yoga y otro Kundalini. Alicia, compañera de clases de escritura y posteriormente compañera en el trabajo, iba a impartir el de Kundalini y aunque yo no sabía de qué iban ninguno de los dos, tenía claro que quería dar clases con ella.

El curso fue todo un descubrimiento para mí, en medio de el estrés laboral; entre ruídos de teléfonos, impresoras y gritos, nos hacíamos nuestra burbuja yóguica. Creo que en pocos momentos me he sentido tan relajada, contenta, consciente de mí misma.

Esas clases de yoga sentía que me hacían mejor persona.

Me fui enganchando poco a poco; practicaba en casa las tablas que aprendía en las clases y fui notando como tanto mi cuerpo como mi mente me pedían más. Alicia nos habló de cómo ella había terminado haciéndose profesora de Kundalini y cada vez más animada decidí hacer también ese curso.
Ahora recibo mis clases una vez al mes en un intensivo de fin de semana que nos imparte Sarabjit Kaur Khalsa y Devta Singh. Y continúo mis clases semanales con Alicia.

Este blog quiero que sea un apoyo para este camino que estoy empezando a recorrer; donde anotar mis sesaciones, experiencias y todo lo que estoy aprendiendo.

Sat Nam.