Qué feliz soy en el campo. Qué satisfacción pasar el día recorriendo los montes sin otra preocupación que avistar un cervatillo o discernir entre los distintos tipos de árboles. Qué distinta sería la vida amaneciendo entre robles y pinos y acostándose contando las infinitas estrellas…
Me he estado levantando pronto estos dos días y con los primeros rayos del sol he realizado mi rutina yóguica; eso me ha llenado de satisfacción, empezar el día con el trabajo hecho, respirar el aire fresco de la mañana y llenarme de energía para el resto de la jornada.
Espero que el chute me dure para toda esta semana, porque la vuelta a la realidad es muy dura.

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